domingo, febrero 21, 2010

La soberbia filosófica


Como bien dijo Ninguno, personaje cibernético que ronda la web y que insertó un comentario en la entrada del 11 junio de 2009, "Antes de que esté prohibido pensar, Contra 2"... Los filósofos y la filosofía tiene un tufillo de elitismo desde sus orígenes. Cuando los llamados presocráticos se decían poseedores de un conocimiento mágico sólo revelado a ellos y formaban sectas cuasireligiosas en las que pocos eran los iniciados y sus secretos eran celosamente guardados; Cuando Platón en su República o en el Fedro hace la distinción de las almas y dota a los filósofos con aquella que se encuentra más cerca de la verdad o de la divinidad; cuando Descartes dice que el sentido común es lo mejor repartido pero que pocos son los que llegan a tener verdadera claridad y distinción respecto de las ideas; cuando Hegel se hace llamar el Sabio Absoluto, poseedor de todo conocimiento y síntesis del espíritu de la humanidad; ahí, se encuentra la soberbia de la filosofía. Quien no filosofa es un simple mortal. Nietszche desarrolla la idea de la voluntad de verdad, donde cada úno de esos pensadores trataron de instituir su verdad como LA VERDAD, la única y la válida. Pero los dogmas sólo sientan bien a la religión. Ahí las creencias son saltos de fe sobre el abismo. La filosofía debería tender a la crítica, pero sobre todo a la autocrítica. Quizás por eso muchos de los últimos pensadores de nuestros días se rehúsan a nombrarse filósofos: Heidegger, Bataille, Cioran...


A Z no le espanta el que la masa sea pensante, de hecho esa es parte de su idea. No es como un... "hoy que me siento optimista..." y mucho menos una "misión" No se trata de ser el monito que sale de la caverna y trata de convencer a todos los encadenados de que afuera hay otro mundo. No. Es más como una afrenta a un sistema que se la pasa embruteciendo e idiotizando a las masas. Es un desafío solitario, quizás insignificante, como una hormiga frente a una montaña, pero que nos permite dar cierto sentido al absurdo.


He conocido filósofos tan pedantes, tan aereos, tan con cara de yo camino sobre las aguas y no me hundo, que me dan ganas de vomitar. Quizás necesitarían unos golpes en la cabeza para que se dieran cuenta que sus investigaciones filosóficas son tan intrascendentes como toda actividad humana (estamos en el absurdo) o bien, que sus grandes hallazgos metafísicos son tan relevantes como la comida que preparan en la fonda de la esquina (seguimos en el absurdo).


Pero qué se le va a hacer. cada quien quiere que eso que hace le de sentido a su vida. Triste filosofía y tristes filósofos. Acaban como el religioso que se arrepiente de haber pecado para recobrar la gracia y así entrar al cielo.


La vida es solitaria, sin duda, pero ya existe la internet.


--


Desde Ultratumba,


todo Zombi,


Eras y el monito Z.
Un saludo a todos los lectores que pacientemente esperan cada una de las entradas.

2 Comments:

Blogger Carmen said...

jajaja, Z, siempre me haces reír... Le pones un toque de comicidad a tu drama.

8:28 p.m.  
Blogger Carmen said...

... tu drama, mi drama, el drama de los dramáticos... "La soberbia dramatófica"

8:31 p.m.  

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